Telaraña

Hay un mecanismo que se ha develado claro para mí este año y me gustaría compartirlo contigo, para invitarte quizá, a descubrir también este mismo mecanismo en tu propia vida y circunstancias.


Durante este año salimos, mi alma y yo, a llevar a otros lugares la experiencia de los talleres de autoconocimiento con caballos. Después del primer taller, alguien me invitó a su lugar para hacer ahí un encuentro, con caballos suyos o con los de un vecino o amigo. Luego en ese otro encuentro, surgió otra persona que me invitó también a su ciudad, a su lugar, para que otro grupo de personas experimentara esta magia. En ese otro encuentro una nueva persona abrió también su espacio para generar otro taller... y así, se fueron entrelazando uno tras otro a lo largo del año numerosos encuentros entre personas y caballos con el fin de conocerse y despertar.



Esta es la parte visible de una red que se fue entretejiendo para que la transformación sea posible. Fue una construcción colectiva, motivados genuinamente por el bien, por la evolución, por el despertar, por la voluntad de buscar un modo mejor de vivir, más en línea con la sospecha que yace en el fondo de nuestros corazones: que somos seres grandes, que hay algo más que el sufrimiento o una vida de supervivencia, que esto no es todo y queremos descubrirlo y despertar.


Muchas personas participaron en estos encuentros gracias a la inquietud inicial de algunos otros que se ofrecieron como puente. Imposible que esto hubiera sido un trabajo solo de una persona. No funciona así. Estamos en Red y es la manera moderna de esta nueva era de crear realidad y transformarla. Cada una de las personas que actuó como `hospederos' de estos encuentros fue una luz encendida, una estación en el camino de la vida de otros seres buscando pistas. Gracias. Sin cada uno de ustedes no hubiera sido posible tejer esta manta para abrigarnos unos a otros en el camino del despertar, que no es fácil ni espontáneo, sino que requiere voluntad y perseverancia. Al ser compartido, es más fácil. Gracias por esas almas que me ayudaron este año a dar puntadas en esta manta del amor.


Pero también, hay otros hilos invisibles que he podido ver con claridad y sobre ellos quiero especialmente poner la atención.


Se los iba diciendo a mi familia cada vez que me iba por unos días y cada vez más entendía esta red invisible y potente de servicio: ¡Ustedes también forman parte de este equipo de Caballo Alado para traer el cielo a la tierra! Gracias a su entrega y aceptación, de renuncia a que su mamá esté en su casa esos días, les cocine, los lleve y los traiga, los abrace y los mime, la red amorosa de servicio al otro se fortalece y así ayudan a que otras tantas personas se encuentren con sus corazones. ¡Ustedes son parte! Así lo he hablado con mi marido y mis hijos, para que ellos supieran que son también parte de esta fuerza de transformación. Que su renuncia y su entrega no es pasiva ni inocua sino todo lo contrario: es una parte esencial para que esto pueda suceder. Dan puntadas clave para que el tejido se pueda extender.


Del mismo modo, para que cada una de las personas que participó en los talleres pudiera asistir se puso en funcionamiento una red invisible de apoyo y sostén con hilos más sutiles o no tan evidentes. Esto es servicio amoroso y desinteresado, una red invisible de seres que prestaron su ayuda para que esto fuera posible.

  • Quienes llevaron a las personas al lugar del encuentro

  • Quienes cuidaron de los hijos para que la madre o el padre pudieran estar

  • Quienes limpiaron y ordenaron el lugar para el taller, cortaron el pasto y limpiaron los baños.

  • Quienes prepararon la comida para los talleres

  • Quienes cepillaron, desvasaron, tuzaron y acomodó a los caballos para que estuvieran `presentables`

  • Quienes prestaron y llevaron sus sillas plegables o bancos para que pudiéramos sentarnos

  • Quienes aceptaron quedarse solos ese día para que la persona querida participara en el encuentro, sean hijos, parejas, padres o amigos.

  • Quienes... (podes agregar a quien descubras en la trama porque hay muchos más!)

A partir de esta comprensión, empiezo cada ronda de presentación en los talleres dando las Gracias. A cada una de las personas que no están ahí sentadas pero que su acción, su ayuda, su gesto, ha sido clave para que ese grupo de almas se reuniera ese día.


¡No estamos solos! Es una construcción inmensa de una red y una telaraña invisible y poderosa que sostiene el despertar humano. Unos pocos van en sí al taller, pero son muchos más los que participan de este evento. De un modo u otro son parte y la energía amorosa de cambio, búsqueda y despertar llega, irremediablemente, a todos. A cada uno a su tiempo y en su medida, pero las olas del encuentro orillan todos estos corazones.


Sigamos tejiendo este despertar y reconociendo la acción amorosa del otro para que el cambio se posible. Cuanto más conscientes somos, más fervientemente podemos participar en este tejido. Somos como los Tres Mosqueteros pero a nivel grupal humano: todos para Uno y Uno para todos.


Deseo que en 2022 despleguemos aún más esta red amorosa de servicio formando una gran telaraña de cooperación y ayuda para el nacimiento de la Nueva Humanidad con seres humanos conscientes de su grandeza, de su amor, de la verdad y la belleza.


¡Gracias. Bendiciones!


PD: un agradecimiento más. A los algoritmos de instagram que hicieron llegar la información de los talleres a las personas indicadas. Así podemos usar la tecnología a nuestro favor y no ser usada por ella!

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Me siento atrapada en las garras de la forma, nadando en alquitrán negro y pegajoso. El mundo está loco y me es difícil. Aunque una parte de mí, un ojo lúcido que tengo en alguna parte, quiere salir d