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El sentido de la navidad

Actualizado: 21 dic 2023


El año pasado, también para esta época, compartí una reflexión sobre el sentido de la Navidad para mí. Vuelvo este año a invitarnos a reflexionar sobre por qué se hacen estas celebraciones en nuestra cultura cristiana, que si bien se inscribe en el contexto religioso, se ha transformado en una fiesta más mundana y popular, bastante alejada en sí de su sentido original.

 

Hasta hace unos años, siempre viví la Navidad como una fiesta religiosa, así lo aprendí. Incluso desde chica nos llevaban a la Misa de Gallo, la que se celebra a las 12 de la noche, para recibir la llegada de la buena nueva, el nacimiento de Jesús. Me daba una fiaca tremenda semejante espera, a veces también nos íbamos a la misa de los monjes Trapenses, aunque eso me gustaba más porque me encantaba la hostia crocante y que la mojaban en vino...jeje. Cuando fui creciendo, todo eso me aburrió por completo, no le encontraba el sentido religiosos aunque sí familiar y de celebrar el encuentro en familia. Pero eso también fue cambiando en mí, a medida que fui descubriendo la dimensión espiritual, más allá de la religión, comprendí algo distinto sobre la Navidad.


La Navidad es un celebración espiritual, esencialmente espiritual. ¿Y que quiere decir espiritual?

Espiritual es lo que te conecta con lo más sutil, con lo trascendente, con lo que vive en nosotros como esencia y no como forma,


El 25 de diciembre marca un portal energético por donde afluye una energía muy especial: la energía Crística. La energía crística es la energía del amor incondicional, que para la religión católica fue encarnada por Jesús de Nazaret, pero antes de Jesús de Nazaret ya existía este concepto de la energía crística, por eso se le dice “El Cristo”, pero eso fue la representación de esta energía en el humano, en la materialidad, en la forma.

 

El concepto de energía o conciencia crística representa el fruto natural de la integración de los dos aspectos de la divinidad, Padre y Madre, espíritu y materia, masculino y femenino. Desde la sabiduría antigua se habla de tres aspectos de la divinidad, tres cualidades esenciales, tres facetas de la energía divina, para manifestar la vida. El primer aspecto se refiere al poder divino, al impulso de vida encarnado por la energía masculina, la energía de PADRE, es el impulso a ser, a existir, es el instinto de vida. El número que lo representa es el 1, el inicio, el que propulsa, el todo que da origen. El segundo aspecto tiene que ver con la energía de la MADRE la receptora, la dadora de vida, la que gesta, duplica y multiplica, es el amor divino - en numerología sería el 2.

 

Y a partir de la unión del Padre y de la Madre, de este impulso de vida o poder y del amor, nace el HIJO, el fruto de la unión entre espíritu y materia. Este es el tercer aspecto de la divinidad, la inteligencia divina o conciencia crística, es esta energía que puede interceder, enlazar, conectar entre el Padre divino y la Madre materia. Es el espíritu encarnado en la materia, eso se traduce en el Hijo, la energía crística, la energía del amor en manifestación. La energía divina que es inmanente, la energía del Padre penetra en la Madre, y cuando esto sucede se crea el hijo, la energía del amor en la materia, la energía crística.


Eso es lo que nace en la navidad. La energía divina hecha materia, encarnada en vos, en mi, en cada ser humano. El Hijo no es Jesús de Nazaret sino el Cristo, la energía del amor que es, básicamente, unión, atracción, magnetismo. Unión de lo espiritual en lo material.Que el mundo de la forma refleje al espíritu. Es poder ver, sentir, pensar, actuar, como espíritus en este mundo material. Es una nueva oportunidad, cada ciclo anual, de encarnar un poco más de espíritu en la forma, de ser cada vez más Cristo.


Es el sentido de de la NAVIDAD. El nacimiento de la energía Crística, fruto del Poder y el Amor divinos, en la materia. Que vos mismo y todo lo que salga de vos sea expresión de esa divinidad. Que tu palabra, pensamiento, emoción y acción una, integre, cree, ilumine, propague, expanda, amplifique, multiplique la expresión de Dios en la forma.

 

 

El amor en el plano abstracto, como idea o concepto, no tiene sentido. El sentido nace y se hace visible cundo se manifiesta en la vida humana como fuerza de unidad.. La Navidad es la oportunidad cósmica de encarnar amor.

 

Ese es, para mí, el camino de la vida, es llegar a integrar plenamente el espíritu en la materia, para poder así manifestar en este plano la energía del amor, que no es lo mismo que la energía de la Madre, es la energía manifestada en la Madre, entonces genera algo nuevo, el humano divino viviendo desde el amor. Es algo nuevo, distinto al Padre y a la Madre, pero a la vez complementario.

 

Lo que nos trae la fecha de la navidad el 25 de diciembre es un portal para invitarnos a recordar para qué estamos, que no nos distraigamos en la materia ni vivamos desenganchados del espíritu, porque así no llegaremos nunca a ser testimonios vivientes del amor incondicional, del amor crístico, ese amor que tiene el fuego divino, el fuego sagrado y que tiene a su vez, todas las cualidades del amor incondicional. No separa, no desune, no divide, nos aparta.

 

Este sería el propósito de la existencia: experimentar en la materia el amor divino, el amor crístico. Cada uno lo hará en función de sus cualidades, dones y virtudes, en función de sus colores y notas esenciales, porque hay mil maneras de manifestar ese amor crístico en el mundo y no un único camino. Ahí está justamente la clave de lo crístico: cada uno tiene su lugar y su propósito. Validar tu propia virtud, tu propio aporte o arista como alma individual hará que el amor incondicional encarne más en este plano. La tarea es colectiva pero la acción es individual.

 

El amor incondicional no depende de una circunstancia, no es que uno puede encontrar el amor si y solo si tiene ciertas características o circunstancias dadas en el plano material. Justamente el juego de la humanidad es para mí generar múltiples y variadas situaciones de vida donde sea posible “testear” como  es vivir en esa situación puntual o circunstancia el amor incondicional.

 

Por eso, creo yo, que hay tanta diversidad, lo que es beneficioso en este proceso de evolución, así el amor, la energía crística de reconocernos hijos de Dios, reconocernos divinos en la tierra, es infinita, inagotable, abarca todo.

 

Navidad es la invitación concreta a abrir la conciencia. Esta es LA tarea de la vida, es un trabajo, es lo que da sentido a todo lo demás, y la vida nos propone un terreno propicio para ejercitar esta capacidad divina de amor crística de amor incondicional.

 

Esta es mi invitación para la NAVIDAD. Que puedas reflexionarlo, que te resuene, que penetre en tu corazón lo esencial para que el amor, la energía del Hijo, del Cristo, nazca, se encarne y se manifieste en cada pensamiento, palabra, sentimiento, acción que salga de vos en este tiempo, .

 

Deseo que esta Navidad puedas abrirte a tu energía sagrada, a tu sagrado corazón, esta llama está ahí esperando ser activada, a ser soplada. De esto se trata esta nueva humanidad. Pasar del homo-sapiens al homo-christus, un ser humano hijo de Dios, que es consciente de eso, y que sabe que su materia esta formada por átomos divinos logrando así transformar la mirada, la percepción y la vivencia de sus circunstancias con los ojos del HIJO, con los ojos del amor.-

 

Namaste!

 

Vicky

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